
Manejo de Úlceras Arteriales: Guía de Diagnóstico Diferencial para Flebólogos
Introducción: El Diagnóstico Diferencial como Pilar de la Seguridad del Paciente
En la consulta flebológica diaria, la úlcera de miembro inferior es una de las condiciones más desafiantes y recurrentes. Nuestro entrenamiento y enfoque nos inclinan, de manera natural, a asociar estas lesiones con la insuficiencia venosa crónica. Sin embargo, este sesgo diagnóstico, aunque comprensible, puede enmascarar una realidad clínica de consecuencias catastróficas: la úlcera de etiología arterial. Ignorar esta posibilidad no es un error menor; es un riesgo que puede conducir a isquemia crítica, necrosis tisular irreversible y, en el peor de los casos, a una amputación mayor.
El objetivo de esta guía clínica, desarrollada por el Instituto Mexicano de Flebología, es dotar al especialista de las herramientas teóricas y prácticas para realizar un diagnóstico diferencial certero y oportuno. Asumir la responsabilidad de descartar una patología arterial antes de iniciar cualquier tratamiento, especialmente la terapia compresiva, no es solo una buena práctica: es un pilar fundamental para garantizar la seguridad de nuestros pacientes y la excelencia en el manejo vascular integral.
Fisiopatología de la Úlcera Arterial: De la Placa Aterosclerótica a la Necrosis Tisular
La úlcera arterial no es una lesión cutánea primaria, sino la manifestación final de la Enfermedad Arterial Periférica (EAP) en su estadio más avanzado: la isquemia crítica de las extremidades. Su origen se encuentra en la aterosclerosis, un proceso inflamatorio crónico que lleva a la formación de placas fibrograsas en las paredes arteriales, estenosando progresivamente el lumen del vaso y restringiendo el flujo sanguíneo hacia los tejidos distales.
¿Por qué se produce la isquemia crítica de las extremidades?
Cuando la estenosis arterial supera un umbral crítico (usualmente >70%) o se produce una oclusión total, el aporte de sangre y oxígeno a los tejidos se vuelve insuficiente incluso en estado de reposo. Este desequilibrio desencadena una cascada de eventos deletéreos a nivel celular: las células cambian a un metabolismo anaeróbico, acumulando ácido láctico y generando una acidosis tisular. El estrés oxidativo se dispara y, sin un flujo sanguíneo adecuado para sostener los procesos de reparación, se produce la muerte celular (apoptosis y necrosis tisular). La piel, especialmente en zonas de alta presión como los dedos, maléolos y el talón, se vuelve frágil, atrófica y vulnerable al más mínimo trauma, que rápidamente evoluciona hacia una úlcera necrótica.
Identificando al Paciente de Riesgo: Factores Clave en la Anamnesis
Una anamnesis dirigida es el primer paso para establecer un alto índice de sospecha. El perfil del paciente con úlcera arterial es a menudo característico y su identificación temprana es crucial. Los principales factores de riesgo que todo flebólogo debe investigar activamente incluyen:
- Edad avanzada (>50 años) y sexo masculino como factores no modificables.
- Tabaquismo como el factor de riesgo modificable más potente y prevalente.
- Diabetes Mellitus, por su doble impacto en la macro y microcirculación.
- Dislipidemia (niveles elevados de colesterol LDL) e Hipertensión Arterial como aceleradores directos de la aterogénesis.
Tabaquismo: El Agente Causal Más Potente
El tabaquismo multiplica hasta por cuatro el riesgo de desarrollar EAP y adelanta la aparición de síntomas en una década. Sus componentes tóxicos, como la nicotina y el monóxido de carbono, inducen un daño vascular sistémico a través de la disfunción endotelial, la promoción de un estado protrombótico que facilita la formación de trombos y la vasoconstricción aguda, mecanismos que aceleran drásticamente la enfermedad.
Diabetes Mellitus: Acelerador de la Ateroesclerosis Distal
La hiperglucemia crónica no solo incrementa el riesgo de EAP, sino que modifica su presentación. Favorece un patrón de afectación aterosclerótica más severo y distal, comprometiendo principalmente las arterias infrageniculares (tibiales y peroneas). Esto, sumado a la peligrosa tríada de isquemia, neuropatía (que disminuye la sensibilidad protectora) e infección (por inmunopatía diabética), conforma la base del “pie diabético”, una de las complicaciones más devastadoras.
Humo de Biomasa: Una Perla Clínica del Webinar del IMF
Como destacó la Dra. Daniela Jiménez en el webinar del Instituto, una anamnesis completa debe ir más allá de los factores clásicos. “Al menos en mi estado, es todavía bien importante preguntarles acerca de si el paciente cocinó o no cocinó con leña”, señaló la Dra. Jiménez. La exposición crónica al humo de biomasa (leña, carbón) induce una respuesta inflamatoria sistémica y disfunción endotelial por mecanismos compartidos con el tabaquismo, debido a la inhalación de partículas finas (PM2.5). En contextos rurales o socioeconómicamente vulnerables, esta pregunta es una perla clínica que puede orientar decisivamente el diagnóstico.
El Diagnóstico Correcto: Pasos Mandatorios en la Evaluación Clínica
El diagnóstico de la úlcera arterial es eminentemente clínico y se apoya en herramientas accesibles para cualquier especialista. Omitir estos pasos antes de establecer un plan terapéutico es una falta grave.
Exploración Física: La Búsqueda Intencionada de Pulsos y Signos de Isquemia
La úlcera arterial clásica es pequeña, profunda, dolorosa a la manipulación, con bordes bien definidos (“en sacabocados”) y un lecho pálido o necrótico, sin tejido de granulación y con escaso o nulo exudado. La piel circundante suele estar fría, pálida, brillante, atrófica y sin vello. Sin embargo, el gesto clínico más revelador y no negociable es la palpación sistemática de los pulsos pedio y tibial posterior. Su ausencia o disminución marcada es un signo de alarma inequívoco de compromiso arterial.
El Índice Tobillo-Brazo (ITB): Su Herramienta Diagnóstica Indispensable
El ITB es la prueba objetiva que confirma o descarta la presencia de EAP significativa. Debe considerarse una extensión mandatoria del examen físico ante CUALQUIER úlcera de miembro inferior. Utilizando un esfigmomanómetro y un Doppler de bolsillo, se compara la presión arterial sistólica del tobillo con la del brazo. Los valores de corte son clave:
- ITB < 0.9: Diagnóstico de Enfermedad Arterial Periférica.
- ITB < 0.5: Sugestivo de isquemia crítica, una contraindicación absoluta para la terapia compresiva.
Caso de Estudio del Webinar: El Riesgo Catastrófico de la Terapia Compresiva Mal Indicada
En el webinar, la Dra. Jiménez presentó un caso clínico dramático: un paciente con una úlcera distal pequeña fue tratado con un vendaje compresivo por otro facultativo, asumiendo un origen venoso. “Después de 3 días, el paciente presenta estas lesiones en la pierna… fueron secundarias al vendaje”, explicó, mostrando imágenes de una necrosis extensa inducida iatrogénicamente. Este caso real subraya la regla de oro: nunca aplicar compresión sin haber descartado antes una EAP severa mediante la medición del ITB.

Principios del Manejo de Úlceras Arteriales: El Rol del Flebólogo
Una vez confirmada la etiología isquémica, el paradigma de tratamiento cambia radicalmente. El objetivo principal no es la cura local de la herida, sino la restauración del flujo sanguíneo.
La Derivación Oportuna para Revascularización: Pilar del Tratamiento
El rol fundamental del flebólogo es diagnosticar la isquemia y derivar de manera urgente al paciente a un cirujano vascular o endovascular. La revascularización, ya sea mediante angioplastia con balón/stent o un bypass quirúrgico, es la única intervención capaz de modificar el curso de la enfermedad y crear las condiciones necesarias para la cicatrización.
Cuidados Locales de la Úlcera: ¿Qué Hacer Mientras se Espera la Revascularización?
Mientras el paciente es evaluado para la revascularización, el manejo local debe ser conservador y centrado en el principio de primum non nocere (primero, no hacer daño). Las recomendaciones incluyen:
- Mantener la herida limpia con soluciones antisépticas suaves para prevenir la infección.
- Hidratar la piel perilesional para mantener su integridad.
- Utilizar apósitos no oclusivos que protejan la lesión sin macerarla.
- NO debridar tejido necrótico seco y estable si no hay signos de infección y la perfusión es crítica. La escara seca actúa como un apósito biológico protector.
- NO utilizar terapia compresiva bajo ninguna circunstancia con un ITB < 0.5 o presiones de tobillo < 60 mmHg.
Conclusiones Clínicas: Un Protocolo de Actuación para su Práctica Diaria
La úlcera arterial no es una patología flebológica, pero su diagnóstico diferencial sí lo es. Asumir esta responsabilidad es un imperativo ético y clínico. Para el especialista, esto se traduce en un protocolo de actuación claro: mantener un alto índice de sospecha ante pacientes con factores de riesgo, realizar un examen físico sistemático que incluya siempre la palpación de pulsos, integrar la medición del Índice Tobillo-Brazo como una herramienta mandatoria ante toda úlcera de pierna, y derivar de manera oportuna cuando se confirma la isquemia. Este enfoque riguroso es el que promueve el Instituto Mexicano de Flebología para garantizar una práctica vascular segura y de excelencia.
Vea el Webinar Completo del IMF: Profundice su Conocimiento con la Dra. Daniela Jiménez
Para obtener una perspectiva clínica detallada, visualizar los casos de estudio completos y escuchar la valiosa discusión de expertos como la Dra. Daniela Jiménez y el Dr. Ernesto Intriago, le invitamos a ver el webinar completo. Esta sesión académica enriquece los conceptos aquí presentados con la experiencia práctica de profesionales en el campo.
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